El regulador alimentario de India ha abierto un frente de etiquetado contra United Spirits, la filial de Diageo en el país, por la forma en que describe la maduración de uno de sus whiskies más vendidos. El caso interesa a cualquiera que trabaje detrás de una barra, porque toca una pregunta incómoda: qué significa exactamente «madurado en barrica» cuando lo leemos en una etiqueta.
Qué reprocha el regulador
Según informa Reuters, la Food Safety and Standards Authority of India (FSSAI) sostiene que la etiqueta de Royal Challenge afirma que el producto está «madurado en barricas de roble americano», mientras que su segundo ingrediente, después del agua desmineralizada, es alcohol neutro de grano y la mayor parte del líquido no ha pasado por madera. El organismo lo resume así: «El alcohol completo no madura en barrica de madera como se afirma en la etiqueta y, por tanto, induce a error al consumidor».
La FSSAI añade un segundo criterio que en Europa nos resulta familiar: cualquier indicación de edad debe referirse al destilado más joven de la mezcla, nunca al más viejo. También reprocha que la mención genérica a «Scotch» resulte vaga y exige detallar qué whisky escocés se emplea realmente.
Por qué importa el producto en cuestión
Royal Challenge no es una referencia menor. Es uno de los productos más vendidos de Diageo en India, con más de 4,5 millones de cajas de nueve litros. Su etiqueta frontal lo presenta como una mezcla de destilado de grano indio y escoceses importados madurada en roble americano; la trasera enumera agua desmineralizada, alcohol neutro de grano, Scotch, colorante permitido y sustancias aromatizantes idénticas a las naturales. El expediente llega una semana después de que el mismo regulador prohibiera la venta de determinados whiskies y rones elaborados en varios estados indios por el uso de aromatizantes.
Qué nos llevamos a la barra
El llamado whisky indio se rige por normas distintas a las escocesas o irlandesas, y buena parte de lo que allí se etiqueta como whisky incorpora alcohol de melaza o de grano sin madurar. Nada de esto es ilegal en su mercado, pero explica por qué una botella puede costar lo que cuesta. Para quien compone una carta, la lección es sencilla: conviene leer la contraetiqueta entera, preguntar al distribuidor qué proporción del líquido ha visto madera y desconfiar de las menciones de edad que no aclaran a qué destilado se refieren. Al cliente que pregunta se le responde mejor con datos que con eslóganes.
Vía The Drinks Business.

