El grupo estadounidense Sazerac, propietario de Buffalo Trace y BuzzBallz, ha firmado un acuerdo vinculante para adquirir Au Vodka, la marca galesa de vodka y cócteles preparados. Es una de las operaciones más llamativas del año en Reino Unido y confirma dónde está mirando el capital dentro del sector.
La compañía nació en Swansea en 2015 de la mano de Charlie Morgan y Jackson Quinn, amigos de la infancia, y en 2017 dio entrada como socio al DJ Charlie Sloth, entonces presentador de Radio 1Xtra. La marca —bautizada con el símbolo químico del oro y reconocible por su envase dorado— creció rápido hasta situarse como referencia del vodka listo para beber en el mercado británico.
Sobre el importe conviene ser precisos: la cifra de 500 millones de libras procede de una información de Sky News que después han recogido medios británicos como ITV Wales y The Grocer, y no ha sido confirmada oficialmente por las partes. Según esas mismas informaciones, cada uno de los fundadores ingresaría más de 100 millones. La operación queda sujeta a las condiciones habituales de cierre y se espera completar en las próximas semanas. En su comunicado, Sazerac se limitó a señalar que Reino Unido es un mercado importante para el grupo y que la compra le permite reforzar su presencia allí.
Lo interesante para quien está detrás de una barra no es tanto el múltiplo pagado como lo que valida: una marca de once años, construida sobre vodka saborizado y formato RTD, alcanza una valoración que hasta hace poco se reservaba a destilados con siglos de historia. El dinero grande ya no compra solo tradición; compra rotación y capacidad de llegar a un consumidor joven.
En España el RTD todavía pesa menos que en Reino Unido, pero la dirección es la misma y merece una lectura sin prejuicios. El cóctel preparado no compite de tú a tú con lo que hacemos en barra: compite por la ocasión de consumo, sobre todo la de terraza, evento y consumo fuera del local. Entender esa frontera —qué defendemos con coctelería de autor y dónde tiene sentido apoyarse en formatos listos para servir— es probablemente más útil que discutir si el RTD nos resta clientes.
Vía Drinks International.

