Entrevista · Whisky y legado
Chivas Regal 16: el arte de convertir la precisión en legado
Sandy Hyslop, Master Blender de Chivas Regal, explica cómo la colaboración con Charles Leclerc dio forma a la primera expresión de 16 años de la casa: un whisky que combina tradición, fruta madura, barricas de jerez y una obsesión compartida por los detalles.
En la Fórmula 1, una milésima de segundo puede cambiarlo todo. En el mundo del whisky, el tiempo se mide de otra manera: hacen falta años —a veces décadas— para descubrir si una decisión fue la correcta. Sin embargo, para Sandy Hyslop, Master Blender de Chivas Regal, ambos universos comparten una misma exigencia: cada elemento debe estar perfectamente afinado.
Esa búsqueda del equilibrio se encuentra en el origen de Chivas Regal 16 años Charles Leclerc, una edición que une la experiencia de uno de los grandes maestros del whisky escocés con la sensibilidad del piloto monegasco.
«Poner a punto un coche de carreras se parece mucho a afinar una mezcla. Todo debe estar perfectamente equilibrado y en armonía».
El resultado es un whisky creado para conservar el carácter reconocible de Chivas Regal y, al mismo tiempo, incorporar un perfil propio: más dulce, afrutado y contemporáneo. No se trata simplemente de prestar un nombre célebre a una botella, sino de trasladar la personalidad y las preferencias de Leclerc al lenguaje del whisky.
La primera expresión de 16 años de Chivas Regal
Sandy Hyslop comenzó su carrera en la industria en 1983, dentro del área de control de calidad. Entonces, reconoce, solo podía soñar con llegar a convertirse en Master Blender de Chivas Regal. Más de cuatro décadas después, ocupa uno de los puestos de mayor responsabilidad de la casa.
Su labor implica custodiar el perfil de expresiones históricas como Chivas Regal 12, 18 y 25 años. Cada botella debe conservar el estilo que el consumidor reconoce, independientemente del paso del tiempo y de las variaciones naturales que puedan producirse entre las barricas.
Pero mantener la consistencia es solo una parte del oficio. La otra consiste en imaginar lo que todavía no existe.
«Tener la oportunidad de crear un whisky nuevo durante mi etapa como Master Blender es fabuloso. Poder colaborar con Charles Leclerc ha sido un sueño. Esta es la primera expresión de 16 años de Chivas en la historia de la casa».
Para Hyslop, este lanzamiento también posee una dimensión personal. Cuando se le pregunta si considera que Chivas Regal 16 puede convertirse en su sello dentro de la marca, su respuesta es directa:
«Es mi objetivo y también mi legado».
El toque personal de Charles Leclerc
El proceso creativo comenzó con dos condiciones. La mezcla debía conservar el ADN de Chivas Regal y, a la vez, expresar algo reconocible de Charles Leclerc.
Hyslop define el trabajo como «un ejercicio de mezcla de precisión». La conexión entre ambos surgió de una curiosidad compartida por los procesos complejos y por los pequeños detalles que terminan determinando el resultado.
Durante su visita a la destilería, Leclerc no se limitó a observar.
«Hizo más preguntas que ningún otro visitante. Quería conocer cada parte del proceso y hasta tomaba notas en el teléfono para recordar los distintos aspectos de la destilación de la malta».
Esa implicación permitió construir el whisky alrededor de las preferencias reales del piloto. Leclerc no se inclinaba por los perfiles ahumados o dominados por la turba; buscaba una expresión más afrutada, suave y accesible.
Una de las claves apareció al probar un single malt de Longmorn madurado en barricas de jerez oloroso de roble español de primer llenado. A Leclerc le atrajo inmediatamente su intensidad dulce. Ese componente terminaría aportando profundidad, dulzor y un ligero matiz especiado a la mezcla definitiva.
Un whisky de fruta madura, miel y especias
Chivas Regal 16 años Charles Leclerc se construye alrededor de notas de fruta madura de manzana, pera e higo. En nariz, Hyslop identifica miel, pasas y manzana roja. En boca aparecen ciruelas y dátiles, acompañados por un carácter de fruta dulce intensa y un final prolongado.
«Es un whisky con muchas capas, complejo y especialmente dulce».
La presencia de una proporción importante de single malt y la influencia de las barricas de jerez le conceden suficiente intensidad para disfrutarlo solo, con unas gotas de agua o dentro de una preparación más ligera.
Aunque entre los aficionados al whisky todavía persiste cierta resistencia a los combinados, Hyslop defiende una manera de beber menos rígida. Si pudiera recibir al lector en Strathisla, la histórica destilería vinculada a Chivas, elegiría una presentación sorprendentemente sencilla.
Serviría una medida de Chivas Regal 16 en un vaso alto, añadiría un único bloque grande de hielo —«nunca hielo pequeño, porque se derrite demasiado rápido»— y terminaría el conjunto con soda.
«Sencillo y delicioso».
Su otra elección sería el Leclerc Spritz, combinado con champán. Según Hyslop, el carácter del jerez y la intensidad del single malt permiten que el whisky conserve su personalidad incluso al mezclarse.
Innovar sin perder el ADN de Chivas
La creación de Chivas Regal 16 refleja la tensión que acompaña toda la carrera de Hyslop: proteger una tradición centenaria sin convertirla en algo inmóvil.
Esa voluntad de innovación también aparece en proyectos como Chivas Regal Crystal Gold, una bebida espirituosa transparente concebida para conservar una intensidad aromática inesperada. Hyslop la describe como el desafío técnico más complejo de sus cuarenta años de trayectoria.
Sin embargo, tanto Crystal Gold como la colaboración con Leclerc parten de una misma filosofía: una novedad solo tiene sentido si mantiene el sabor, la calidad y el carácter asociados a la casa.
Esa continuidad depende, en buena medida, del inventario de Chivas Brothers. La compañía lleva décadas reservando whiskies envejecidos para el futuro, lo que permite a sus maestros mezcladores trabajar con existencias antiguas y crear expresiones nuevas cuando llega el momento adecuado.
También depende del clima escocés. El ambiente frío y húmedo favorece una maduración pausada, evitando una extracción excesiva de roble y taninos. Es uno de esos ingredientes invisibles que no figuran en la etiqueta, pero ayudan a explicar el perfil final del whisky.
Las botellas están hechas para abrirse
Pese a trabajar rodeado de algunas de las barricas y expresiones más valiosas de Chivas, Hyslop no se considera coleccionista. Para él, una botella encuentra su verdadero sentido cuando se comparte.
«Me encanta descorchar una botella y crear un recuerdo».
Prefiere que sus amigos recuerden semanas después el whisky que bebieron juntos a contemplar una botella intacta sobre una estantería.
Sus amigos y familiares ya conocen cuál será la próxima en abrirse: Chivas Regal 16 años Charles Leclerc. De hecho, cuenta que ya le escriben para preguntarle cuándo celebrarán esa noche.
La anécdota resume el carácter de esta expresión. Aunque nace de años de trabajo, precisión técnica y decisiones tomadas con enorme anticipación, su destino final no es permanecer guardada. Es llegar a la mesa, acompañar una conversación y convertirse en parte de un recuerdo.
El legado que permanece en la copa
Tras más de cuarenta años en la industria, Hyslop piensa también en la siguiente generación. Su responsable de blending lleva más de dos décadas trabajando junto a él y, asegura, está plenamente preparado para asumir algún día la responsabilidad de Master Blender.
Al seleccionar nuevos integrantes para su equipo, busca primero la pasión. La técnica puede desarrollarse, pero resulta difícil enseñar una curiosidad verdadera por los aromas, las barricas y las destilerías.
Esa combinación de experiencia y curiosidad ayuda a entender Chivas Regal 16. La expresión conserva el carácter de la casa, pero no teme hablar con un lenguaje nuevo. En ella conviven el tiempo lento del whisky y la precisión de la competición; la tradición de Strathisla y la mirada contemporánea de Charles Leclerc.
Cuando se le pregunta cómo espera que se recuerde su etapa al frente de Chivas Regal, Hyslop no habla únicamente de los whiskies que ha creado. Habla de la manera en que decidió ejercer su oficio.
«Me gustaría que todos recordaran que sentía una pasión extraordinaria por crear whiskies excepcionales. Creo que dirán que mantuve el whisky muy, muy consistente, pero que también tuve un espíritu innovador. Y probablemente añadirán que era un auténtico obsesionado con los detalles».
Quizá sea precisamente ahí, en los detalles, donde empieza a construirse un legado.

