El gasto en restauración de los cinco grandes mercados europeos (Reino Unido, Alemania, Francia, España e Italia) creció un 1,4% en los doce meses cerrados en junio de 2026, hasta 361.200 millones de euros, según los datos que la consultora Circana presentó en el European Foodservice Summit de Madrid y que recoge Restauración News. El matiz importa: las visitas bajaron un 0,7% y lo que sostiene la cifra es un ticket medio un 2,1% más alto.
Para Circana, esa estabilidad aparente esconde un cambio generacional. La Generación Z supone el 16% de la población de estos cinco países, pero hace un 39% más de visitas al foodservice de las que le corresponderían por peso demográfico. Millennials y Generación X también consumen fuera por encima de lo esperado, mientras que los Baby Boomers, un 29% de la población, están claramente infrarrepresentados.
La restauración de marca concentra el 29% del gasto total, pero su penetración llega al 40% en la Generación Alpha y al 35% entre Generación Z y Millennials, frente al 16% entre los Boomers. La consultora lo atribuye a inmediatez, personalización, digitalización y delivery. Otro dato relevante para quien diseña cartas: casi el 60% de las ocasiones de consumo son de una o dos personas y alrededor de un tercio de las comidas principales se hacen en solitario, con los Millennials como principales impulsores. Cuando comen solos gastan en torno a un 70% más por visita que en grupo.
Edurne Uranga, vicepresidenta de Foodservice Europa de Circana, resume la idea: «La digitalización, el bienestar y la personalización pueden estar hoy más presentes en algunas generaciones, pero muchas de estas tendencias terminarán generalizándose».
Para la barra en España el informe deja dos deberes. El primero, asumir que el cliente que más sale es joven, digital y compara: el cóctel de autor y la carta bien comunicada en redes son parte del producto, no un adorno. El segundo, el hueco de los Boomers: salen menos por la noche, pero cuando lo hacen buscan sobremesas largas y experiencia. Un buen carro de destilados, un servicio pausado y una oferta de copa después de comer son formas muy rentables de captar ese gasto que las cadenas no están cogiendo.
Vía Restauración News.
