VinePair ha encargado a la firma de datos de consumo en local Ground Signal un análisis del precio del Old Fashioned en Estados Unidos, estado por estado. El resultado sitúa la media nacional en 14,38 dólares y deja una horquilla de casi siete dólares entre el estado más caro y el más barato.
El estudio no se apoya en una muestra corta: revisa 37.471 Old Fashioned servidos en 26.755 locales de coctelería de todo el país. Nevada encabeza la tabla con 17,51 dólares de media y es el único estado que supera los 17. Le siguen Hawái (16,92), Nueva York (16,32), Vermont (16,28) y Utah (15,95). En total, 21 estados registran un precio medio por encima de la media nacional.
En el extremo opuesto, el estado más barato es Wisconsin, con 10,75 dólares, algo llamativo tratándose del territorio que popularizó su propia versión del trago con brandy. Cierran la lista de los cinco más económicos Nebraska (11,38), Misisipi (11,49), Iowa (11,80) y Oklahoma (11,89).
Lo que hace interesante el ejercicio no es la cifra concreta, que responde a un mercado con costes y fiscalidad distintos del nuestro, sino el método. Tomar un clásico muy estandarizado —mismo destilado base, misma estructura, misma cristalería— y usarlo como termómetro permite comparar plazas sin que la receta distorsione el resultado. Cuando el mismo trago pasa de 10,75 a 17,51 dólares, lo que cambia no es el cóctel: es el alquiler, el tipo de local y el poder adquisitivo de la calle.
Aquí podríamos hacer algo parecido con muy poco esfuerzo. Elegir un clásico de referencia y comparar su precio entre barrios de una misma ciudad, o entre ciudades, da una foto bastante honesta de dónde está cada uno posicionado y de si el precio de la carta responde a una decisión o a la inercia de mirar al local de enfrente. Es un ejercicio incómodo, porque a veces revela que llevamos años cobrando por debajo de lo que sostiene la operación.
Vía VinePair.

