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El cóctel preparado se abre paso en la barra: los datos que explican el fenómeno RTD

Bartender sirviendo un cóctel preparado desde un grifo en un bar contemporáneo

Imagen propia de Barman News

Los cócteles preparados dejaron hace tiempo de ser cosa del supermercado. En un momento de contracción general del consumo de espirituosos, la categoría RTD sigue creciendo y, lo más llamativo para nosotros, ha empezado a colarse en la barra con naturalidad. Conviene entender por qué, porque el debate llegará antes o después a las cartas españolas.

Los números de una categoría que crece a contracorriente

El estudio RTDs Strategic Study 2025 de IWSR señala a los preparados como la categoría a vigilar dentro de las bebidas alcohólicas: en diez de los principales mercados del mundo —entre ellos Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Japón, México o Brasil— el volumen creció un 2% en 2024 y el valor un 4%. En Estados Unidos, mientras las ventas generales de espirituosos en alimentación caían en enero de 2026 tanto en volumen como en valor, los cócteles preparados corrigieron la tendencia con un 8,8% más de valor y un 3% más de volumen, según NielsenIQ. En Reino Unido, la WSTA cifró en 704 millones de libras el negocio de los RTD fuera de la hostelería durante 2025.

Australia, el laboratorio del RTD de grifo

El caso australiano es el más elocuente. Los preparados generaron 2.500 millones de dólares australianos en los bares del país en 2025, un 12% más que el año anterior y un 35% por encima de 2023. Hoy captan quince céntimos de cada dólar que se gasta en bebidas en la hostelería australiana, frente a los doce de 2023. Buena parte del empuje viene del formato de grifo: según Tom Graham, responsable de análisis de NIQ en Australia, los RTD de barril resultan atractivos para quien busca valor cuando sale, porque son más ligeros y refrescantes que un servicio tradicional en vaso y ocupan un espacio parecido al de la cerveza.

Qué significa esto para la barra en España

La lectura no es que haya que sustituir la coctelería de autor por latas. Es que hay franjas del servicio —terrazas llenas, eventos, horas punta, festivales— donde la velocidad y la consistencia valen más que el virtuosismo, y ahí el preparado resuelve. El riesgo evidente es de percepción: si un local sirve de grifo lo que el cliente puede comprar en el súper por bastante menos, el precio deja de sostenerse solo. La oportunidad está en usarlos como herramienta de gestión, no como argumento de carta, y en reservar el trabajo de barra para lo que de verdad justifica el ticket.

Vía The Spirits Business.

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