LOS CÓCTELES CLÁSICOS TAMBIÉN EVOLUCIONAN

¿Qué tienen en común Charles Darwin y cualquier bartender? Antes de responder, es preciso aclarar que no, que este artículo de nuestros amigos de TS&TJ no va de lo que Darwin pudiera beber a bordo del Beagle durante su fantástico viaje de casi cinco años alrededor del mundo. Pero sí está relacionado con algunos cócteles que ya se bebían en su época y con otros aún anteriores.

Pero empecemos por el presente. En los últimos años, una de las tendencias que ha irrumpido con fuerza en las barras es la recuperación de recetas clásicas. Incluso algunos locales que apostaban hasta no hace mucho por la mixología molecular  para la elaborar sus cartas de cócteles han virado el rumbo hacia el pasado, cambiando los Mojitos esferificados por el Gimlet, el Aviation o los Tom Collins.

Quizás resulta que el paladar de los españoles no está tan acostumbrado a las innovaciones dentro de la copa como sí lo están dentro de los platos. O que el coste de elaborar ciertas vanguardias, tanto en tiempo como en tecnología, hacen que sea más rentable servir Old Fashioneds que martinis deconstruidos (sí, en algún sitio presumen de ello).

O tal vez sea una simple cuestión de moda. En 2013 se cumplía el 80 aniversario de la derogación de la Ley Seca en Estados Unidos. La efeméride sirvió de excusa para que algunas marcas relanzaran sus destilados reivindicando los cócteles que surgieron en esos años y en aquel país. Lo de beber como se bebía en la América de los años 20 se puso de moda. Y a partir de ahí entramos en una pequeña fiebre del speakeasy, que era el nombre con el que se conocían los locales clandestinos en los que se bebía alcohol durante aquella época.

Desde 2013, en muchos de los principales focos cocteleros del mundo no había mes que no se inaugurase un local al estilo neoyorquino de los años 20. Algunos de ellos resultaron una apuesta extraordinaria. Y ahí siguen. Otros, simplemente trataban de aprovechar una moda. Y ahí han cerrado tal como abrieron.

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