SINTONIZA LA MÚSICA ADECUADA PARA TU COCTELERÍA

Prueba esto un día: ponte unos tapones en los oídos y entra en una coctelería –no tiene por qué ser la tuya– un viernes o un sábado por la noche. Bullicio en la barra, ajetreo detrás de ella, animadas conversaciones en las mesas… Pero no oyes nada. Imagina que te quitas los tapones y tus oídos solo perciben el murmullo acumulado e indescifrable de los distintos clientes y los sonidos propios de shakers agitándose, hielos enfriando copas, botellas impactando en la barra y la caja registrando otra cuenta. Triste, ¿verdad? Obvio, dirás. Vestir ese silencio es tan importante como iluminar adecuadamente tu local, elegir las copas donde servirás tus cócteles o modular tu discurso a la hora de presentárselos a tus clientes. En esa experiencia total en la que les quieres sumergir cuando se adentran en tu negocio, una mala selección de canciones puede marcar la diferencia entre una cuenta más y una cuenta de las que da sentido a otra noche más.

Nótese la diferencia entre “una mala selección de canciones” y “una selección de canciones malas”. Aquí no hay canciones buenas o malas per se porque su calidad no radica en criterios subjetivos o en gustos personales, sino en si aportan valor a la experiencia que está viviendo el cliente en tu local. Resumiendo: si lo clavan en el taburete o lo alejan una vez finiquitada la primera copa. Dicho esto, aunque una coctelería se deba a sus clientes, todos estaremos de acuerdo en que si vas a pasarte 10 horas sirviéndoles copas preferirás hacerlo con una música que para ti también sea cómoda y que ayude a crear el mood idóneo para que el diálogo bartender – cóctel – cliente sea lo más fluido posible.

Así como la primera regla del Club de la Lucha es: “Nadie habla del Club de la Lucha”, la primera regla para ponerle banda sonora a tu coctelería es: “No hay reglas absolutas ni claves para el éxito musical asegurado”. Es decir, lo que funciona para un tiki-bar de León puede no funcionarle a un speakeasy de Barcelona o a un gin-bar de Murcia.

Distintas ciudades, distintas propuestas, distintos clientes, distintos propietarios, todo esto requiere un enfoque diferenciado y específico. Llegados a este punto, existen dos opciones: acometes esta tarea tú mismo o te pones en manos de una empresa especializada para que diseñe la identidad musical de tu negocio. La primera opción fue la elegida por 3 de los 4 profesionales a los que Roger Estrada, comunicador en TS&TJ, entrevistó para este artículo. Escuchémosles…

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