
Absolut Kaws Artist Edition: la botella se convierte en pieza de colección
Absolut Vodka vuelve a convertir su botella en lienzo. La marca sueca ha presentado en España Absolut Kaws Artist Edition, una edición limitada firmada por el artista neoyorquino Kaws que reinterpreta la icónica silueta de farmacia con dos de sus señas de identidad: el motivo «XX» y el personaje CHUM. Es la tercera entrega de la serie Artist Edition tras las dedicadas a Andy Warhol y Keith Haring, y prolonga una historia de más de cuatro décadas en la que Absolut ha hecho del arte su manera de hablar.
Una botella con dos caras
La edición nace de una pintura creada por Kaws por encargo expreso de Absolut para su colección de arte. A partir de ese cuadro, el artista ha trasladado su lenguaje visual a la botella sin tocar su forma: el frontal luce el motivo «XX» y a CHUM, el personaje de ojos tachados que lleva décadas acompañándole, mientras que la parte trasera reproduce una imagen de la obra original. El resultado es un objeto cotidiano que invita a mirar lo familiar con otros ojos, y que está pensado tanto para la barra como para la estantería del coleccionista.
Dentro va Absolut Original (40 % vol.), el vodka de siempre, elaborado en Åhus, al sur de Suecia, con agua y trigo de invierno, un grano que se siembra en otoño y crece bajo la nieve. La destilación continua que define su carácter la introdujo en el siglo XIX Lars Olsson Smith, el «Rey del Vodka». La Artist Edition se comercializa por tiempo limitado en una treintena de mercados, España entre ellos.
Quién es Kaws
Detrás del nombre está Brian Donnelly (Nueva Jersey, 1974), afincado en Brooklyn. Empezó interviniendo vallas publicitarias y marquesinas de autobús en los años noventa, y de aquella etapa viene una anécdota que cierra el círculo: entre las imágenes que pintó encima estaba precisamente un anuncio de Absolut con la obra de Andy Warhol. Treinta años después, es él quien firma la botella.
Su universo de personajes, con CHUM y COMPANION a la cabeza, ha saltado de la calle a museos como el Brooklyn Museum, la Serpentine de Londres o el SFMOMA, y a colaboraciones con marcas de moda, juguetes y música que han difuminado la frontera entre arte contemporáneo y cultura popular. Esa capacidad de llegar a públicos que nunca pisarían una galería es, precisamente, lo que comparte con Absolut.
Cuatro décadas de arte en una botella
La relación de Absolut con el arte empezó en 1985, cuando Andy Warhol pintó la botella para lo que sería el primer anuncio de la campaña «Absolut Warhol». Fue el propio Warhol quien recomendó a Keith Haring para la siguiente entrega, en 1986, y después a Kenny Scharf. Lo que nació como una idea publicitaria se convirtió en la Absolut Art Collection: entre 1985 y 2004 la marca encargó más de 850 obras a unos 550 artistas de todo el mundo, de Louise Bourgeois a Damien Hirst, pasando por Tom Ford o David Shrigley. Todas tienen un punto en común: en cada una aparece, interpretada de una forma distinta, la silueta de la botella.
La colección se conserva hoy en el Spritmuseum de Estocolmo, que la exhibe por temporadas. En 2024 el museo recuperó incluso la pieza perdida de Warhol, «Absolut Warhol Blue», la segunda de las dos pinturas encargadas en 1985, y la mostró por primera vez en la exposición «Money on the Wall».
En paralelo, Absolut ha llevado ese legado al packaging con la serie Artist Edition: la botella Warhol de 2024, que reproducía la obra original de 1985; la botella Haring de 2025, que convertía en tres dimensiones el póster de 1986 con sus figuras danzantes; y ahora la de Kaws, la primera de la serie creada por un artista vivo a partir de una obra nueva. Antes hubo otras ediciones de diseño, de Absolut Unique a Absolut Facet, pero la lógica es la misma desde el principio: que una botella de vodka pueda ser, también, una pieza de arte accesible.
Para la barra
Más allá del coleccionismo, la edición es una excusa visual para la carta de otoño-invierno. En el lanzamiento internacional Absolut la ha acompañado de un cóctel de corte espresso martini (vodka, licor de café, espresso y granos de café), un clásico que luce bien con una botella así en la contrabarra. Para quien prefiera algo más limpio, un vodka tonic o un martini seco dejan que la botella hable por sí sola.
Más información en absolut.com y en @absolut_es.
Edición limitada, 700 ml. Disponible mientras duren las existencias.



