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El ron blanco se pone serio: más graduación, más carácter y menos complejos

Durante décadas el ron blanco ha sido el destilado «de relleno» de la barra: barato, neutro y pensado para desaparecer dentro de un Mojito. Un reportaje de Drinks International recoge cómo esa idea se está quedando vieja, con productores de todo el mundo lanzando blancos de mayor graduación, más cuerpo y más historia detrás.

La primera batalla es semántica. Varios embajadores de marca consultados por el medio británico coinciden en que la etiqueta «blanco» solo describe el color, no la elaboración ni el carácter. Hay blancos sin envejecer y blancos envejecidos y filtrados después; hay columna, alambique de cobre y mezclas de ambos. Diplomático Planas, por ejemplo, es un ron envejecido, filtrado para eliminar el color y embotellado a 47% vol. Mount Gay ofrece dentro de su gama un Silver filtrado y un Single Estate Series 03 sin envejecer, destilado en un alambique Coffey y embotellado a 48% vol pensando en el consumo solo.

La segunda tendencia es la graduación. Según Dean MacGregor, embajador de ron de Speciality Brands, cada vez más marcas abandonan el 37,5% vol tradicional y se sitúan entre 43% y 47%, porque a esa fuerza el destilado aguanta mejor en el cóctel y expresa más aromas. Tiki Lovers, de The Bitter Truth, sube a 50% y Takamaka tiene un overproof a 69%. También crecen los blancos con más peso de pot still, como Veritas, mezcla de Foursquare (Barbados) y Hampden (Jamaica).

El tercer eje es la procedencia. Havana Club ve un paralelismo claro con lo que ha ocurrido en los agaves: el consumidor ya pregunta de dónde viene el destilado y cómo se hace. Marcas como Nusa Caña, de Indonesia, construyen su propuesta precisamente sobre ese origen aplicado a los dos clásicos del ron blanco, Mojito y Daiquiri.

Para la barra española la lectura es directa. Hace años que diferenciamos el Gin Tonic por la ginebra o el Old Fashioned por el bourbon, pero el Daiquiri y el Mojito siguen saliendo con el mismo blanco de siempre. Un ron blanco con carácter y 45 grados permite subir el precio del clásico con argumentos, y un servicio en solo, como ya es habitual en el Caribe, abre una conversación nueva con el cliente. No hace falta cambiar la carta: basta con cambiar la botella.

Vía Drinks International.

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